Meditando en las escrituras.
Que la palabra se haga viva en nuestras vidas
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1. La Disonancia Cognitiva: El Nombre Heredado (Juan 17:26)
Estimado hermano, gracias por traer estas preguntas tan profundas que tocan el corazón mismo de la revelación de Elohim en Cristo. Abordarlas nos lleva a no ver contradicciones, sino a contemplar las distintas facetas de una misma y gloriosa Persona.
Analicemos sus preguntas paso a paso, fundamentados en la Palabra nos enseña y que el Señor nos abra los ojos de nuestro entendimiento.
Usted plantea una disonancia interesante: si Cristo heredó el nombre del Padre, y el nombre de Cristo es Yeshúa, ¿entonces el Padre se llama Yeshúa?
Desde esta perspectiva, el error está en entender «el nombre» como una mera designación fonética. En la mentalidad hebrea y en toda la Escritura, el nombre (en hebreo, שֵׁם – shem) representa la totalidad de una persona: su carácter, su autoridad, su naturaleza y su realidad misma.
Cuando Yeshúa dice en Juan 17:26, «Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún», no se refiere a que les enseñó a pronunciar «Yahweh» o «Yeshúa». Se refiere a que Él, en Su propia Persona y vivir, manifestó y expresó la realidad intrínseca de quién es el Padre.
Cristo como la Expresión del Padre:
Yeshúa es la encarnación y la explicación del Padre. Nadie había visto a Elohim, pero el Hijo, que es Dios mismo, vino a revelarlo, a «explicarlo» (Juan 1:18). Por lo tanto, dar a conocer «el nombre» del Padre fue dar a conocer Su amor, Su santidad, Su justicia, Su misericordia; en resumen, Su misma Persona. Cristo es la personificación del carácter del Padre.
El Significado de Yeshúa (יֵשׁוּעַ):
El nombre que el ángel le dio, Yeshúa, significa «Yahweh Salva» o «La Salvación de Yahweh». Este no es el nombre personal del Padre, sino el nombre de la acción salvadora del Padre hecha manifiesta en el Hijo. Al nombrar al Hijo «Yeshúa», el Padre estaba declarando Su propio propósito y naturaleza salvadora. Así, el nombre Yeshúa revela perfectamente el «nombre» (el carácter salvador) del Padre. No es que el Padre se llame Yeshúa, sino que la realidad de la salvación del Padre está contenida y expresada en la persona llamada Yeshúa.
Por lo tanto, no hay disonancia. Cristo recibió del Padre la misión y la autoridad de manifestar Su naturaleza salvadora, y el nombre humano «Yeshúa» es el sello de esa misión. Él no heredó una etiqueta, sino la realidad y autoridad del Padre para salvar.
2. El Nombre Original de Cristo (Apocalipsis 19:13)
Usted pregunta por el nombre original, citando Apocalipsis 19:13: «Su nombre es: EL VERBO DE DIOS».
Este es, en efecto, uno de Sus nombres más profundos y eternos. Exploremoslo:
El Verbo de Dios (Λόγος τοῦ Θεοῦ – Logos tou Theou):
Siguiendo al apóstol Juan, enfatizaría que este no es solo un título, sino la descripción de Su ser eterno.
Juan 1:1 dice: «En el principio era el Verbo (el Logos), y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios».
El Logos es la expresión, la definición, el pensamiento y la explicación de Dios. Dios es invisible, misterioso, inalcanzable; pero el Hijo, como Su Verbo, lo expresa y lo hace conocible.
Así como nuestras palabras expresan nuestros pensamientos invisibles, Cristo es la Palabra viva que expresa a Elohim invisible.
Este nombre, «El Verbo de Dios», revela Su deidad eterna y Su función como el comunicador y revelador del Padre.
Para clarificar, podemos usar una tabla:
| Nombre / Título | Idioma / Origen | Significado Intrínseco | Énfasis según la Revelación de Nee |
|---|---|---|---|
| Yeshúa | Hebreo (יֵשׁוּעַ) | Yahweh Salva | Su encarnación y humanidad; Su misión redentora en la tierra. Él como el Salvador. |
| Cristo | Griego (Χριστός) | El Ungido | Su ministerio y función; el que fue apartado y equipado por Dios para cumplir Su plan. |
| El Verbo de Dios | Griego (Λόγος) | La Expresión de Dios | Su deidad y eternidad; Su relación intrínseca con el Padre antes de la fundación del mundo. |
Estos no son nombres contradictorios, sino revelaciones progresivas y complementarias de la gloriosa y multifacética Persona de nuestro Señor.
3. ¿Dijo Yeshúa que no era Dios?
Esta es una pregunta crucial y la respuesta, desde una lectura completa y honesta de las Escrituras, es un rotundo no. El Señor Jesucristo nunca negó Su deidad; por el contrario, la afirmó de maneras que Sus contemporáneos entendieron perfectamente, razón por la cual buscaron apedrearlo (Juan 10:30-33).
Los pasajes que a veces se usan para sugerir lo contrario son malinterpretados. Veamos el más común:
Marcos 10:18 (y Lucas 18:19): Cuando el joven rico lo llama «Maestro bueno», Jesús responde: «¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios».
Explicación:
Jesús no está diciendo «Yo no soy bueno y, por lo tanto, no soy Dios». Él está desafiando al joven. Es una pregunta penetrante para forzar al joven a reflexionar sobre el significado de sus propias palabras. En esencia, le está diciendo: «¿Te das cuenta de la implicación de lo que dices? Si me llamas ‘bueno’ en el sentido absoluto, y sabes que solo Elohim es bueno, ¿entonces quién estás confesando que soy?». Es una guía socrática hacia la revelación de Su propia deidad, no una negación de ella.
Por otro lado, la Biblia está repleta de afirmaciones de Su deidad, tanto de Sus propios labios como de los apóstoles:
- Juan 8:58: «De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy». Aquí usa la misma expresión divina «Yo Soy» (en griego, ἐγὼ εἰμί – ego eimi), el nombre de Dios en Éxodo 3:14, reclamando existencia eterna.
- Juan 10:30: «Yo y el Padre uno somos». No dijo «estamos de acuerdo», sino «somos uno» en esencia y naturaleza.
- Juan 20:28: La confesión de Tomás al verlo resucitado: «¡Señor mío, y Dios mío!». Jesús no lo corrige, sino que acepta su adoración.
- Colosenses 2:9: «Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad». No una parte, no un reflejo, sino la plenitud.
- Juan 1:1: «y el Verbo era Dios».
En corto para concluir:
La fe cristiana se sostiene sobre la verdad de que Yeshúa, el hombre, es al mismo tiempo el Cristo, el Ungido, y el Verbo eterno, que es Elohim mismo. Sus diferentes nombres revelan las facetas de Su Persona y Su obra para cumplir el plan eterno de Dios. Él nunca negó Su deidad; al contrario, vivió y murió afirmándose, para que a través de Él pudiéramos recibir no solo el perdón, sino la vida misma de Elohim, la Vida Divina, la Vida Increada.
«La Imagen del Dios Invisible» vs. «Ser Dios» (Colosenses 1:15)
Excelente pregunta, hermano. Estas aparentes tensiones en la Escritura no son para confundirnos, sino para invitarnos a una revelación más profunda de la Persona de Cristo. No debemos tomar un versículo y aislarlo, sino permitir que toda la Palabra de Elohim nos presente un cuadro completo de nuestro Señor.
Abordemos sus puntos uno por uno.
1. «La Imagen del Dios Invisible» vs. «Ser Dios» (Colosenses 1:15)
Usted pregunta por qué la Biblia dice que Él es la «imagen» (εἰκωˊν – eikōn) del Dios invisible, en lugar de decir directamente que es Dios en ese mismo versículo.
Aquí, el Espíritu Santo está revelando una verdad muy específica. La palabra griega eikōn no significa una copia o una imitación sin vida, como una fotografía. Significa una expresión y encarnación perfecta que lleva la naturaleza y la sustancia del original. Un hijo es la «imagen» de su padre no porque se le parezca, sino porque lleva la vida y la naturaleza de su padre.
- Dios es Invisible: Por naturaleza, el Padre es Espíritu (Juan 4:24), invisible e inalcanzable para el hombre. Nadie ha visto a Elohim jamás (Juan 1:18). Si la Biblia solo dijera «Yeshúa es Elohim» sin más explicación, seguiríamos sin poder comprender o acercarnos a este Elohim.
- Cristo es la Expresión Visible: El término «imagen» nos dice cómo Él es Elohim para nosotros. Él es Dios hecho visible, tangible y comprensible. Es la manifestación de todo lo que Elohim es. Por eso Yeshúa pudo decir: «El que me ha visto a mí, ha visto al Padre» (Juan 14:9). No dijo «ha visto algo parecido al Padre», sino «ha visto al Padre».
Por lo tanto, que Él sea la «imagen del Dios invisible» no disminuye Su deidad; al contrario, la explica. Él es la deidad expresada. Es la respuesta de Elohim a la imposibilidad humana de conocerle.
2. «El Templo de mi Dios» y «El Nombre de mi Dios» (Apocalipsis 3:12)
Usted señala, con mucha agudeza, que en Apocalipsis Yeshúa habla de «mi Dios». ¿Cómo puede Él tener un Dios si Él mismo es Dios?
La clave para entender esto, según el ministerio de Nee, es la encarnación y la doble naturaleza de Cristo.
Cristo como Hombre Perfecto:
Para redimirnos, el Hijo de Dios se hizo un hombre verdadero (Juan 1:14, Filipenses 2:7). Como hombre, Él vivió una vida de perfecta dependencia y sumisión al Padre. Él es el «primogénito de entre los muertos» (Col. 1:18), el prototipo del hombre nuevo. En Su humanidad glorificada, Él se presenta ante el Padre como el representante de toda la nueva creación. Por lo tanto, en Su posición como hombre y cabeza de la Iglesia, Él se refiere al Padre como «mi Elohim». No niega su propia deidad, sino que afirma la perfección de Su humanidad y Su rol como nuestro Mediador.
El Nombre de Dios:
Cuando promete escribir sobre el vencedor «el nombre de mi Dios», no se refiere a una palabra, sino a una impartición de la naturaleza divina. Como vimos antes, el «nombre» es la realidad de la persona. Tener el nombre de Dios escrito en nosotros significa que la naturaleza misma de Dios, Su carácter, se ha forjado en nuestro ser. Es la consumación de la obra de Dios en nosotros.
Así que, cuando Yeshúa dice «mi Dios», habla desde Su posición como el Hombre-Dios, el Pionero de nuestra salvación, que nos abre el camino hacia el Padre.
10 Textos Bíblicos que Muestran que Yeshúa es Dios
Aquí tiene diez pasajes bíblicos claros, con una breve explicación:
- Juan 1:1: «En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.»
Explicación: Este es el fundamento. Establece Su preexistencia eterna («en el principio»), Su personalidad distinta («con Dios») y Su esencia idéntica («era Dios»).
- Juan 8:58: «Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy.»
Explicación: Él no dijo «yo era», sino «Yo soy» (ἐγωˋεἰμιˊ – ego eimi), usando el nombre divino revelado a Moisés en Éxodo 3:14. Reclama existencia eterna y el nombre mismo de Dios.
- Juan 20:28: «Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío!»
Explicación: Tomás no solo lo llama «Señor», sino explícitamente «Dios mío». Jesús acepta esta adoración, lo cual sería blasfemia si no fuera verdaderamente Elohim.
- Colosenses 2:9: «Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad.»
Explicación: No solo una parte o un atributo de Dios, sino la «plenitud» de la Deidad reside en Él en un cuerpo humano. Es Dios encarnado.
- Hebreos 1:8: «Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Elohim, por el siglo del siglo.»
Explicación: Aquí es Elohim el Padre quien se dirige al Hijo y lo llama explícitamente «Dios» (ὁΘεοˊς – Ho Theos).
- Tito 2:13: «aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.»
Explicación: La gramática griega aquí une «gran Dios» y «Salvador» como una sola persona: Jesucristo. Él es nuestro Dios y nuestro Salvador.
- Isaías 9:6: «Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado… y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Elohim Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.»
Explicación: Una profecía clara de que el Mesías niño que nacería sería llamado «Dios Fuerte» (El Gibbor), un título exclusivo de Yahweh.
- Juan 10:30: «Yo y el Padre uno somos.»
Explicación: La palabra «uno» aquí en griego es neutra (hen), indicando unidad de esencia y naturaleza, no solo de propósito. Los judíos entendieron que se hacía igual a Dios y por eso quisieron apedrearlo (v. 33).
- Filipenses 2:6-7: «el cual, siendo en forma de Elohim, no estimó el ser igual a Elohim como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo.»
Explicación: Antes de su encarnación, Él ya existía «en forma de Elohim», siendo igual a Elohim en naturaleza. Su humildad no fue dejar de ser Dios, sino añadir la humanidad a Su deidad.
- 2 Pedro 1:1: «…por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo.»
Explicación: Similar a Tito 2:13, este versículo identifica a Jesucristo como «nuestro Dios y Salvador».
6 Textos Bíblicos que Explican la Trinidad
La palabra «Trinidad» no está en la Biblia, pero la realidad de un Dios en tres Personas es una revelación central. Así que hablemos de la Trinidad «Económica» o «Funcional», es decir, cómo el Padre, el Hijo y el Espíritu trabajan juntos para dispensarse en el creyente.
- Mateo 28:19: «Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.»
Explicación: Note que «nombre» está en singular. Hay un solo Nombre, una sola esencia divina, pero este Nombre pertenece a tres Personas distintas: el Padre, el Hijo y el Espíritu. Somos sumergidos en la realidad de este Dios Trino.
- 2 Corintios 13:14: «La gracia del Señor Yeshúa, el amor de Elohim, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.»
Explicación: Este es el modelo práctico de la Trinidad para el creyente. El amor del Padre es la fuente. La gracia del Hijo es la expresión y el curso de ese amor. Y la comunión del Espíritu es la transmisión y aplicación de esa gracia y amor a nosotros para nuestro disfrute y experiencia.
- Efesios 2:18: «porque por medio de él [Cristo, el Hijo] los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.»
Explicación: Este versículo muestra el movimiento de la salvación. A través de la obra del Hijo, y en el poder del Espíritu, ganamos acceso al Padre. Las tres Personas de la Deidad están activas y son indispensables para nuestra relación con Dios.
4. El Bautismo de Yeshúa: Una Escena Celestial en la Tierra
Lucas 3:21-22: «Aconteció que cuando todo el pueblo se bautizaba, también Yeshúa fue bautizado; y orando, el cielo se abrió, y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia.»
Explicación:
Este pasaje es quizás el retrato más claro y gráfico de la Trinidad en toda la Biblia. En un solo momento y en un mismo lugar, vemos a las tres Personas de la Deidad actuando en perfecta distinción y armonía:
- El Hijo (Yeshúa): Está en la tierra, en el agua, identificándose con la humanidad en obediencia. Él es el centro de la acción.
- El Espíritu Santo: Desciende del cielo de manera visible sobre el Hijo, ungiéndolo y capacitándolo para Su ministerio público.
- El Padre: Habla desde el cielo, afirmando la identidad del Hijo y expresando Su deleite en Él.
Aquí no vemos a una sola persona cambiando de forma (una herejía llamada modalismo), sino a tres Personas distintas coexistiendo y cooperando. El Padre afirma, el Espíritu unge y el Hijo recibe. Es la inauguración del ministerio del Hijo en la tierra, respaldada y manifestada por el Elohim Triuno en pleno.
5. La Obra Coordinada de la Salvación
1 Pedro 1:2: «…elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo…»
Explicación:
Este único versículo es un resumen asombroso de la obra salvadora del Dios Triuno. Muestra cómo cada Persona tiene un rol específico y coordinado en nuestra salvación, fluyendo de uno a otro:
- Dios Padre: Es la fuente y el origen de todo. Nuestra salvación comienza en Su corazón y en Su plan eterno, en Su «presciencia» o conocimiento anticipado. Él es el Arquitecto.
- El Espíritu: Es el agente que aplica y efectúa el plan del Padre en nosotros. Él nos «santifica», es decir, nos aparta del mundo y del pecado para Elohim, trabajando en nuestro interior para transformarnos.
- Yeshúa (El Hijo): Es el fundamento y el ejecutor de la salvación. Su sangre derramada es la base sobre la cual podemos ser perdonados y hechos obedientes. Sin Su obra redentora, el plan del Padre y la obra del Espíritu no tendrían base para aplicarse a nosotros.
Vemos un flujo divino: el plan se origina en el Padre, se logra mediante el Hijo y se aplica por el Espíritu. ¡Qué economía tan perfecta!
6. La Promesa y la Misión del Consolador
Juan 14:26: «Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre [del Hijo], él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.»
Explicación:
En esta promesa, Jesús revela la relación íntima y la misión conjunta de las tres Personas de la Deidad después de Su ascensión.
- El Padre: Es la autoridad que envía. Él es la fuente de la promesa.
- El Hijo (Yeshúa): Es la base sobre la cual el Espíritu es enviado. El Espíritu viene «en el nombre de Yeshúa», lo que significa que viene a representarlo, a continuar Su presencia y a glorificarlo. La obra del Espíritu está centrada en Cristo.
- El Espíritu Santo: Es el «Consolador» (en griego, Parakletos, uno llamado al lado para ayudar) que es enviado. Es una Persona distinta, no una mera fuerza, que viene a morar en los creyentes.
Este versículo nos muestra una interacción dinámica dentro de la Deidad: el Padre envía, el Espíritu viene, y todo se hace en la autoridad y la realidad del Hijo. Esto demuestra tanto su distinción personal como su unidad inseparable de propósito.
Estos pasajes, junto con los que mencionamos anteriormente, nos muestran que la Trinidad no es un enigma teológico, sino el secreto de la vida cristiana: experimentar el amor del Padre, a través de la gracia del Hijo, por medio de la comunión del Espíritu.
Sobre la Acusación de que Mateo 28:19 fue «Añadido»
Estimado hermano, su observación es muy perspicaz y toca un punto que muchos creyentes sinceros han considerado. Usted ha visto una aparente discrepancia entre el mandato del Señor en Mateo y la práctica de los apóstoles en Hechos, y busca entenderla. Alabado sea el Señor por tal búsqueda.
Desde la perspectiva biblica, no vemos una contradicción o una falsificación, sino una maravillosa armonía que revela la centralidad de Cristo como la encarnación del Dios Triuno.
Analicemos esto en profundidad.
1. Sobre la Acusación de que Mateo 28:19 fue «Añadido»
Primero, es importante afirmar la autoridad de la Palabra de Dios. La afirmación de que la fórmula trinitaria fue «añadida» posteriormente carece de fundamento sólido. Los manuscritos más antiguos y confiables del Evangelio de Mateo contienen este versículo tal como lo conocemos. Además, escritos cristianos muy tempranos, como la Didaché (un manual de la iglesia datado a finales del siglo I o principios del II), citan y confirman el uso de la fórmula bautismal en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Por lo tanto, aceptamos con fe que estas fueron las palabras de nuestro Señor resucitado. La pregunta entonces no es si el texto es auténtico, sino cómo se armoniza con la práctica apostólica.
2. La Armonía Divina entre Mateo 28:19 y Hechos 2:38
No son fórmulas opuestas, sino dos maneras de expresar la misma y única realidad divina. Una revela el contenido eterno de nuestra fe, y la otra revela el camino práctico para entrar en esa realidad.
A. Mateo 28:19 – La Revelación del Objetivo Divino
«bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.»
- El Objetivo: Este mandato revela el objetivo final de la salvación de Dios. El propósito de Elohim es sumergirnos, bautizarnos, en Su propia Persona. Él quiere que entremos en una unión de vida con el Elohim Triuno.
- Un Nombre, Tres Personas: Es crucial notar que Yeshúa dice «en el nombre» (singular), no «en los nombres» (plural). Esto testifica que nuestro Elohim es uno. Sin embargo, este único Nombre divino abarca tres Personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu. Esta es la revelación de la riqueza interna del ser de Elohim. Ser bautizado es ser transferido* a la esfera de la Trinidad. * En un contexto físico o de ubicación:
Indica que una persona, un objeto, un archivo, datos, etc., ha sido desplazado de un sitio original a un destino diferente.
Ejemplo: «El paciente fue transferido a otro hospital.» o «Los datos fueron transferidos al nuevo servidor.» Es la posicion que el creyente toma con respecto al mundo.
B. Hechos 2:38 – La Aplicación Práctica en el Nombre de Jesús
«Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo…» (Ver también Hechos 8:16, 19:5)
¿Por qué los apóstoles, que escucharon el mandato de Mateo, bautizaban «en el nombre de Jesucristo»? Porque entendieron una verdad espiritual fundamental que El Espiritu enfatizó repetidamente: El nombre de Jesucristo es la suma total y la corporificación del Elohim Triuno. muy similar a lo comentado arriba, en la seccion: Yeshúa es Elohim; Cuando el joven rico llama a Yeshúa bueno.
Pensemos en esto, a modo de ejercicio «logica aplastante»:
- El Padre está en el Hijo: Yeshúa dijo: «Yo estoy en el Padre, y el Padre en mí» (Juan 14:10). El Padre no es una deidad distante; toda Su plenitud reside en el Hijo (Colosenses 2:9). Por lo tanto, recibir al Hijo es recibir al Padre. Ser bautizado en el nombre del Hijo es ser bautizado en el Padre que está en Él.
- El Espíritu es la Realidad del Hijo: El Señor Yeshúa, después de Su resurrección, se convirtió en «espíritu vivificante» (1 Corintios 15:45). El Espíritu Santo hoy es llamado «el Espíritu de Yshúa» (Hechos 16:7) o «el Espíritu de Cristo» (Romanos 8:9). Él no es un «tercer» poder separado, sino la presencia misma de Cristo resucitado, llegando a nosotros de una manera real y vivencial.
Conclusión Armoniosa:
Invocar el nombre de Yeshúa es invocar todo lo que el Elohim Triuno es y ha hecho por nosotros. El nombre de Yeshúa es el único punto de acceso a la Trinidad. Es como tener una cuenta bancaria con una fortuna inmensa (la realidad del Padre, Hijo y Espíritu), pero solo se puede acceder a ella firmando con un nombre específico (el nombre de Yeshúa).
Por lo tanto:
- Bautizar «en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo» es declarar la realidad divina en la cual una persona está siendo introducida.
- Bautizar «en el nombre de Yeshúa» es declarar el medio práctico y el único camino para entrar en esa realidad divina.
No hay contradicción. Ser bautizado en el nombre de Yeshúa es ser bautizado en la realidad del Padre y del Espíritu, porque Ellos están encarnados y son accesibles para nosotros en el Hijo.
| Fórmula Bautismal | Énfasis Principal | Realidad Espiritual (según W. Nee) |
|---|---|---|
| Mateo 28:19 | La revelación del Elohim Triuno. | Declara el objetivo de nuestra fe: ser sumergidos en la Persona del Dios Triuno (Padre, Hijo, Espíritu). |
| Hechos 2:38 | La aplicación de la salvación. | Declara el camino para alcanzar ese objetivo: el nombre de Yeshúa, quien es la corporificación y la suma total del Elohim Triuno. |
Al final, lo crucial no es una rígida fórmula verbal, sino la fe del corazón en la Persona y obra del Señor Yeshúa y la realidad espiritual de ser cortados del viejo hombre (Adán) y unidos a Cristo en Su muerte y resurrección (Romanos 6:3-4). Ambas expresiones bíblicas testifican de esta gloriosa verdad.